LOS LIBROS SON VIDA

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Todas las respuestas se encuentran en los libros: LEAMOS

sábado, 12 de junio de 2010

CÓMO ENSEÑO

Después de realizar un recorrido por las opciones propuestas en el cuadro denominado “cómo enseñar” y no hallar alguna que se identifique con el módulo que imparto (prácticas de trabajo social) opté por recurrir a la página de eduteka, cuya dirección escribo líneas abajo, localizando la liga de proyectos colaborativos misma que, desde mi punto de vista, puede serme útil para el propósito de las actividades de la presente semana.

La decisión de acercarme a la lectura (metodología didáctica) denominada “Proyectos colaborativos y cooperativos” se debe principalmente a los objetivos establecidos por la misma que, dicho sea de paso, se adaptan a los planteados por la materia (Módulo I, sub-módulo I) que imparto en el Cetis 5 en la carrera de Trabajo Social.

La competencia que se persigue en el mencionado módulo tiene que ver con los conocimientos, habilidades y destrezas que los alumnos deben adquirir para ser capaces de promover los servicios sociales que ofrecen las instituciones y dar cuenta de ello por medio de un informe escrito y la exposición verbal de los resultados alcanzados.

Con base en ello y dadas las características de los proyectos colaborativos se determinó, entre otras posibilidades, echar mano de lo allí propuesto.

Cabe hacer la aclaración que la propuesta habla de proyectos colaborativos en internet, pero pienso que la posibilidad de llevarlos a cabo en el aula y en los espacios físicos de la práctica escolar es muy viable.

Procedimiento didáctico:

1.- establecer “una atmósfera fértil para la colaboración y la cooperación es una parte esencial del aprendizaje en la escuela”

2.- por una parte mantienen a los estudiantes enfocados o concentrados en su actividad académica y por la otra les exigen mayor esfuerzo para mejorar la calidad de sus tareas ya que estas harán parte del trabajo conjunto con otras personas.

3.- “busca propiciar espacios en los cuales se dé el desarrollo de habilidades individuales y grupales a partir de la discusión entre estudiantes, al momento de explorar nuevos conceptos, siendo cada quien responsable tanto de su propio aprendizaje como del de los demás miembros del grupo”.

4.-Preparan al estudiante para: participar activamente en la construcción colectiva, asumir y cumplir compromisos grupales, dar ayuda a los demás y pedirla cuando se requiera, poner al servicio de los demás sus fortalezas individuales, aceptar los puntos de vista de los otros, participar activamente en la construcción colectiva, comprender las necesidades de los demás, descubrir soluciones que beneficien a todos, establecer contacto significativo con comunidades que poseen culturas diferentes, contrastar sus actividades y creencias con las de los demás, escuchar crítica y respetuosamente a sus interlocutores, exponer sus ideas y planteamientos en forma argumentada, aceptar la crítica razonada de parte de otras personas, ceder ante evidencia o argumentación de peso, reconocer los créditos ajenos, negociar lenguaje y métodos, desarrollar habilidades interpersonales, familiarizarse con procesos democráticos.

Los integrantes de un grupo se encarga de efectuar una tarea específica y por último, se articulan todos los esfuerzos en un proyecto o presentación final.

Los contenidos anteriores más bien parecieran los propósitos u objetivos de un curso, pero de esa manera aparecen en la página web consultada y me parecen propicios para el Módulo que imparto.

M. Mauricio Dávila Flores

jueves, 10 de junio de 2010

COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN



A partir de la implementación de la Reforma Educativa, el proceso didáctico como proceso de comunicación y significado y el sentido de la mediación pedagógica se ha tornado en un tema de suma importancia.

La comunicación, ahora y siempre, ha posibilitado “el entendimiento” entre los seres humanos al compartir códigos y signos y, en ese sentido, la educación, entendida como construcción de significados a partir de la comunicación establecida entre los actores del acto pedagógico, es definitiva en el proceso de aprendizaje de los estudiantes y, debido a ello, el clima emocional y afectivo (atmósfera) que se genere en los espacios educativos son decisivos en el enseñar y aprender.

Según el autor, el predominio de los medios de comunicación en la actualidad posibilita la alienación de nuestros estudiantes y que la única forma de protegerse de los embates mediáticos reside en las estructuras formadas a partir de los saberes aprendidos (o no) en el aula. Este pensamiento no es nuevo ya que Paulo Freire tenía como estandarte, precisamente, tratar de que los campesinos, mediante la educación, “pasaran de una conciencia oprimida a una conciencia crítica”, es decir, evitar que fueran alienados por los poderosos.

Asunto por demás interesante es el planteamiento de que “toda tecnología inventada y exteriorizada por el hombre tiene el poder de entumecer la conciencia humana...”, y me pregunto, ¿lo mismo sucederá con las innovaciones en cuanto a las formas de enseñar y por ello las actitudes de los profesores con relación a la RIEMS y el manejo de tecnología en la educación?, y por eso es necesario que los docentes reflexionen en torno a cómo se dan los procesos de comunicación en la actualidad, incluyendo los medios virtuales pero, ¿cómo lograrlo cuando un gran número de docentes carecen de los elementos para hacerlo?, me refiero al temor de aceptar los cambios y ser parte de ellos.

Los elementos que intervienen en el proceso de comunicación son: la fuente; el mensaje; el medio o canal; el destino y la retroalimentación. Estos elementos son conocidos por todos (o la gran mayoría) de quienes nos dedicamos a labores académicas pero es importante reflexionar en que cada elemento, inapropiadamente manejado, se puede transformar en un obstáculo para una comunicación adecuada, situación que se puede percibir a través de la retroalimentación, misma que nos permite detectar fallas y proponer alternativas de solución.

Para propiciar una adecuada comunicación se deben utilizar signos cuyo significado sea común entre quienes participan en ella.

Con referencia a ello, Peirce clasifica los signos en tres categorías: íconos, índices (indicios) y símbolos.
Hablando del proceso de comunicarse es necesario acotar que en este participan: el perceptor o receptor (quien recibe el mensaje) y el comunicador o emisor (quien envía el mensaje).

Es sabido que en la educación tradicional se ha utilizado el modelo de comunicación “unidireccional”, en el que los alumnos se receptores de los mensajes, que no posibilita la retroalimentación y que, desde mi punto de vista, no debiera denominarse “comunicación” ya que no cumple el requisito indispensable de la “retroalimentación”.

La sociedad del conocimiento impone una comunicación interactiva, bilateral (o multilateral), remontando, mediante el uso de medios tecnológicos, “las barreras de espacio y de tiempo”, para lo cual se necesita que profesores y alumnos asuman “nuevas actitudes”, se sintonicen en el manejo de las nuevas herramientas tecnológicas, entender que los comportamientos no verbales juegan un papel fundamental y que lo diferente en los seres humanos es, solamente, diferente y no necesariamente contrario y que aún en ello se encuentran “cosas comunes”. En este sentido la mediación pedagógica, incluyendo el discurso verbal, es esencial en el proceso de aprender ya que, en este nace, “la preocupación por el otro”.

La mediación pedagógica es, según D. Prieto Castillo (1995), “... toda intervención capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores...”, motivo por el que deben cuidarse todos los medios y materiales seleccionados y utilizados en el proceso de enseñar y aprender, ya que en el aula se establecen relaciones simbólicas entre maestro - estudiantes – saberes.
Las nuevas tecnologías son imprescindibles en el aprendizaje moderno, pero ¿cómo hacerle con quienes no tienen acceso a ellas?, ¿qué hacer en las escuelas que no cuentan con las herramientas tecnológicas suficientes y necesarias?, ¿cómo acercarlas a las comunidades aisladas y económicamente lastimadas?, creo que las respuestas no son fáciles de encontrar.

De cualquier manera, la presencia del educador como mediador es de suma importancia, las instituciones educativas, en este sentido, confieren a los maestros el compromiso de acompañar a los estudiantes en el proceso de su formación integral. El papel del docente consiste, entonces, en comunicarse (adecuadamente) y problematizar, elementos esenciales en la comprensión de la realidad y su adecuado manejo.

Debemos entender y aceptar las nuevas tecnologías como mediadoras en el proceso de aprendizaje y la manera de utilizarlas en el aula (y fuera de ella) hablará del tipo de docente de que se trate.

“Nuestra experiencia es transformada cuando usamos instrumentos y por lo tanto los medios se presentan como alienantes”, dice Cysneiros (1999), y en eso radica la peligrosidad de mal utilizar las herramientas tecnológicas.
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El uso de las mismas no es neutro e influyen de diferente manera en los individuos dependiendo de sus características particulares y, en este sentido, la labor docente crece en importancia y requiere de la disposición de los profesores al cambio y nos a reflexionar, en palabras del autor, “sobre la función social del saber obtenida a través de la mediación pedagógica”.


M. Mauricio Dávila Flores

Apoyado en el documento: Comunicación y Educación, M. G. Correa.

sábado, 5 de junio de 2010

Aprendizaje y desarrollo de competencias

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?


El asunto del aprendizaje, como concepto, es tan sensible y complicado que podemos encontrar muchísimos puntos de vista al respecto y nunca quedará debidamente abordado y analizado.

El aprendizaje es un proceso complejo que implica todos los ámbitos y esferas de un ser humano, es decir, en éste se involucra la historia personal, aspectos afectivos, sociales, culturales, económicos e institucionales.

De ahí que la cuestión de la evaluación conlleva algo del orden de lo, cuasi, imposible. Difícil es pensar en un instrumento que dé cuenta de los efectos, holísticamente hablando, que el contacto con un nuevo conocimiento ha producido en el sujeto. Más aún, si se comparte un enfoque constructivista al pensar este problema, se podrá comprender incluso que un conocimiento que en el momento no ha sido aprendido y aprehendido, a posteriori podrá articularse con nuevos conocimientos y adquirir sentido, de tal suerte que el sujeto se apropie de él y lo utilice para la comprensión y atención de una situación específica.

Es así que las valoraciones (evaluaciones), y sobre todo las centradas en contenidos, no pueden dar cuenta de la dinámica y procesos que el sujeto ha vivido en la relación con el nuevo conocimiento, sino tampoco pueden considerarse como definitorias, ya que, como se sabe, nuevos contenidos, nuevas experiencias de aprendizaje, experiencias de vida y relaciones con los otros pueden producir efectos articulantes de conocimientos con los que se había tenido contacto, pero que 'no se comprendían' o, mejor aún, no se lograron acomodar en ese momento.

En conclusión considero que el aprendizaje, producto de un proceso de adquisición y aprehensión de saberes en los que el individuo es el actor principal, no puede observarse y medirse mediante un instrumento basado en preguntas y en contenidos puntuales.

M. Mauricio Dávila Flores

Concepciones de Aprendizaje


La educación por competencias y las diversas concepciones de aprendizaje

El aprendizaje se puede conceptualizar, según Pere Marqués, como “la serie de actividades que realizan los estudiantes para conseguir el logro de los objetivos educativos que pretenden”, presentando, la construcción del conocimiento, dos vertientes, una personal y otra social.

En este sentido han existido diversas concepciones de aprendizaje que, en su momento, respondían a las necesidades existentes. Entre estas concepciones de aprendizaje se pueden mencionar el Conductismo (B. F. Skinner, Pavlov y otros), la Teoría del Procesamiento de la Información, el Aprendizaje por descubrimiento (J. Brunner), el Aprendizaje Significativo (D. Ausubel y J. Novak), el Cognitivismo (Merrill y Gagné), el Constructivismo (J. Piaget) y el Socio-constructivismo (Vigotski), todas, como se menciona anteriormente, con sus particularidades y sus aspectos positivos y negativos.

Como los modelos educativos, las concepciones de aprendizaje son producto de las experiencias obtenidas en la práctica y ninguna de ellas se considera totalmente aséptica.

De las diferentes concepciones de aprendizaje abordadas y mencionadas en uno de los párrafos anteriores, el conductismo nada tiene que ver con el modelo educativo por competencias debido a sus características; en cuanto a la Teoría del procesamiento de la información puedo decir que, en tanto no se caracteriza por ser un proceso de aprendizaje sistemático, poco podría aportar al modelo por competencias.

El Aprendizaje por Descubrimiento, desarrollado por J. Bruner, cuenta con características que los hacen congruente con la educación por competencias ya que pone énfasis en “la actividad directa de los estudiantes sobre la realidad” con relación a la puesta en práctica de los conocimientos con vistas a la solución de problemas específicos en situaciones diversas permitiendo, a partir de la experimentación, descubrir lo relevante de las estructuras, pasando de lo concreto a lo abstracto y revisando y ampliando los conocimientos adquiridos.

El “Aprendizaje Significativo” se presenta, de la misma manera, afín, en alguno sentido, ya que, aunque el maestro es quien estructura los contenidos y las actividades de aprendizaje, la relación que se establece entre los nuevos conocimientos y los saberes previos permite, a los alumnos, otorgarle una utilidad práctica a los mismos.

Las concepciones de aprendizaje más congruentes con el Modelo Educativo implementado por la RIEMS son, desde mi punto de vista, el constructivismo y el socio-constructivismo ya que, aunque sostengo que la educación por competencias cuenta con características de varias de ellas (concepciones de aprendizaje), le permiten, considerando la adaptación de los individuos al medio, el aprendizaje como un proceso personal de construcción de conocimientos relacionados con la situación en la que se producen y tomando en cuenta la importancia de la interacción social, la incidencia de la zona de desarrollo próximo y el aprendizaje colaborativo, lograr competencias puntuales para atender situaciones específicas, a partir de aprendizajes significativos.

M. Mauricio Dávila Flores

jueves, 6 de mayo de 2010

Mi confrontación con la docencia

Mi confrontación con la docencia


Soy Trabajador Social egresado, en primera instancia, de lo que hace tiempo fue el CET No. 7 de Trabajo Social, actualmente, Cetis No. 5 de Trabajo Social. Mi primera título obtenido, por ende, fue el de Técnico Profesional en Trabajo Social.

Mi objetivo nunca fue estudiar esta carrera (Trabajo Social), anhelaba ser Ingeniero Mecánico, egresado del Instituto Politécnico Nacional por lo que mis estudios en la educación media superior los inicié en la Vocacional No. 4 del IPN.

Debido a circunstancias que no vienen al caso comentar, me vi en la necesidad de abandonar mis estudios e iniciar mi vida laboral para ayudar económicamente a mi familia. Siempre mantuve la esperanza de retomar mis estudios y por azares del destino conocí a la madre de un amigo (enfermera ella) y me comentó acerca de la carrera de Trabajo Social. En lo particular desconocía la existencia de tal profesión pero mi interés por estudiar “algo” me motivo a aceptar la propuesta y presenté mi examen de admisión al CET No. 7 de Trabajo Social, siempre con la esperanza de volver al IPN, lo que nunca sucedió.

El tiempo pasó y terminé mis estudios como técnico profesional en Trabajo Social y coincidentemente, en el año de 1977, cierran la Penitenciaria del Distrito Federal (el antigüo “Palacio Negro de Lecumberri”) y ponen en funcionamiento los Reclusorios Preventivos “Norte” y “Oriente”, en los cuáles solicitaban Trabajadores Sociales obteniendo una de las plazas que ofrecían. Laboré en el Reclusorio Oriente durante 5 años.

Alguna vez tuve la necesidad de realizar un trámite administrativo en el CET No. 7 y al encontrarme con mis profesores, una de ellas me invitó a participar como docente en la asignatura de Prácticas y Teoría de Trabajo Social. La decisión fue difícil ya que me encontraba satisfecho con mi trabajo en el Reclusorio Preventivo Oriente pero, en la escuela me ofrecían mejor sueldo y menos tiempo laboral.

Al principio solo tenía 10 horas en la escuela y pude, durante un año, combinar ambas actividades. Posteriormente me otorgan más horas y me ví precisado a renunciar al Reclusorio por incompatibilidad de plazas.

Mi ingreso a la DGETI se sucede en el año de 1981, por invitación de una de mis maestras, al frente de un grupo de Prácticas de Trabajo Social, muy pronto me incrementan las horas y me dan otras materias (métodos de investigación social, teoría de trabajo social, matemáticas I, entre otras), iniciando así mi aventura como profesor de la escuela de trabajo social.

Durante estos veintinueve años de labor docente, obviamente, he tenido experiencias excelentes, buenas, malas y peores...

Recuerdo mi primera vez en el salón de clases, nervioso al máximo, habiendo preparado mi tema para una hora y verlo terminado en quince minutos, sin saber qué hacer o decir y, para colmo, al poner la mano sobre el pizarrón la dejo marcada con el sudor... me quería morir y regresar a mi labor al Reclusorio.

No se cómo ni cuándo mi labor docente me comenzó a otorgar satisfacciones no esperadas y con ello, mi identificación con ese rol que me tocaría jugar hasta la fecha.

Mi sentir acerca de mi labor como profesor transita entre la satisfacción de poder transmitir a los alumnos los conocimientos que poseo (realmente no se si lo logro) y ser parte de su formación como individuos y profesionistas y la angustia de no estar haciendo lo correcto y, al final, ser corresponsable de los tropiezos de los que, alguna vez, fueron responsabilidad mía.

De cualquier manera ser docente en educación media superior me ha permitido realizarme y sentirme útil, amén de que esta actividad ha sido el motor para mi superación profesional y personal.

Cierto es que he tenido momentos de gran satisfacción al encontrarme, por ejemplo, a muchos de mis alumnos ocupando puestos de Trabajo Social (ocasionalmente de dirección) en algunas instituciones y que me han reconocido al recordar con afecto situaciones compartidas en el aula, pero también vienen a mi memoria períodos de frustración en los que no he sido capaz de orientar adecuadamente a los alumnos.

Todo ello forma parte de lo que ahora soy y tengo la plena seguridad de aun es tiempo de procurar las herramientas necesarias para mejorar, en el aula, lo realizado hasta el momento.

Mi aventura de ser docente

Mi aventura de ser docente

La lectura del documento “La aventura de ser maestro” de José M. Esteve, me permitió observar algunas semejanzas con las experiencias vertidas, por quienes integramos este grupo de especialidad, en el foro ¿Cómo percibo mi docencia?.

Particularmente, me sentí retratado en muchas de las situaciones planteadas, transportándome hacia momentos, placenteros y no, realmente significativos en mi trayectoria docente y con ello, la posibilidad de revalorar la importancia de ser maestro.

Rescato, en las siguientes líneas, algunos planteamientos que me parecen relevantes.

Cierto es que el hacer docente, incluso cuando se cuente con herramientas teórico – pedagógicas, se aprende en el aula, pero, incluso, esto se torna imposible en tanto no se desee ser maestro.

Cuántos y cuántos compañeros nos pasamos años en el aula, renegando de las actividades y del rol que nos tocó jugar... y digo “que nos tocó” porque la mayoría nunca pensamos ser maestros y muchos, aún, no lo asimilan.

El sentirse maestro incluye la decisión de “ser uno por uno mismo” y ello permite, como plantea el autor, “pensar y sentir”, “sentir y pensar”, fórmula perfecta para dejar de ser autómatas de la enseñanza.

Revalorar el papel del profesor, (hablo de una revaloración personal) es fundamental en la búsqueda de una identidad que parece extraviada y que obstaculiza el logro de los objetivos académicos, porque ¿Cuánto hemos perdido los maestros en reconocimiento?... y ¿qué hacer para rescatarnos a nosotros mismos?...

Es necesario entender que la labor docente consiste en un eterno compartir con la comunidad escolar y un motivo de placer y no de angustia.

Debemos ser capaces de inculcar en los alumnos la inquietud de encontrar respuestas a sus preguntas cotidianas y/o significativas, demostrando que sólo a través del conocimiento podemos entendernos y comprender a los demás.

Es menester mostrar que el motivo de nuestros esfuerzos son los propios alumnos y, por ende, debemos renovarnos en aras de encontrar la manera más adecuada de comunicarnos e interactuar con ellos, ya que cada grupo, cada alumno y cada espacio-tiempo son diferentes.

Ganarse “la libertad y el derecho” de ser maestro implica una gran responsabilidad, pero al mismo tiempo, la posibilidad de disfrutar cada día de las actividades realizadas y los logros alcanzados.

La frase “ganarse el derecho” de ser maestro, encierra una gran verdad, nadie regala nada y uno es maestro no por el título, sino por ser reconocido, como tal, por los alumnos.

Otro aspecto que me pareció relevante en la lectura se refiere a la humildad, esta actitud que nos permite vernos como entes falibles y por lo tanto candidatos a superarnos.

Cuántos veces asumimos actitudes soberbias creyéndonos los “sabelotodo” y humillando, de paso, a nuestros alumnos, olvidando que estamos, como se menciona en el documento “al servicio del aprendizaje de los jóvenes”, lo que implica ocuparse de uno mismo a favor de los otros, siendo necesario “reconvertir” lo que se sabe para hacer posible la transmisión de conocimientos.

No perdamos de vista que la identidad profesional, la comunicación e interacción, la disciplina y los contenidos, proporcionan la libertad de enseñar; recordemos que las estrellas del sistema educativo son los alumnos, en ellos deben estar puestos los reflectores; el “espacio escuela” no es un campo de batalla en el cual se enfrentan maestros y alumnos.

Rescatemos y dignifiquemos con nuestras acciones y actitudes la labor docente, el profesor que se niega a sí mismo, atenta contra sí mismo y contra la encomienda de transmitir sus conocimientos.

Los saberes de mis estudiantes

Hablando con los alumnos acerca del uso de las “nuevas tecnologías” es significativo comentar que para ellos es más importante contar con un teléfono celular (entre más funciones mejor) que hacer uso de la Internet.

Al respecto, el 90% de los alumnos (hablo de un grupo de 46) cuenta con un teléfono celular que, generalmente, es usado para enviar mensajes, hacer llamadas telefónicas, guardar/escuchar música y tomar/guardar fotografías.

En cuanto al uso de la Internet se pudo detectar la situación expresada a continuación:

1. Lo que los estudiantes saben hacer en Internet

Con base en las técnicas de observación y entrevista puedo concluir que mis alumnos utilizan la Internet como resorvorio para:

- Obtener información para la realización de las tareas escolares.
- Consultar significados y definiciones de palabras poco utilizadas.
- Complementar investigaciones documentales de temas variados y específicos.
- Obtener imágenes y sonido para elaborar presentaciones en Power Point.

Otro de los usos que le asignan a la Internet esta relacionado con:

- La posibilidad de bajar música, videos y fotografías de sus artista favoritos.
- El entretenimiento individual (juegos en línea)

La Internet como espacio social es menos utilizada, pero se pueden mencionar los siguientes aspectos:

- Creación de espacios personales para compartir fotografías.
- Utilización de los portales que permiten una comunicación instantánea (chat) entre grupos de amigos (Skype, Messenger, W-live, etc.).
- Envío de “correspondencia” (mensajes) por medio de los e-mails.

La Internet, en general, no es utilizada para realizar compras o ventas y colaborar u obtener asistencia técnica y /o profesional.

Es importante mencionar que no es común el uso de esta herramienta para el fortalecimiento de redes sociales.

2. ¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?

En primer lugar debemos hacer consciencia en los alumnos para que perciban a la Internet como una herramienta que, bien utilizada, puede representar una amplia gama de posibilidades para adquirir y compartir conocimientos, para crear redes sociales que nos faciliten procesos de acercamiento entre los seres humanos y trabajar aspectos como la creatividad, la iniciativa y la colaboración entre compañeros.

Es menester, para ello, provocar la curiosidad de los alumnos y establecer equipos (con saberes similares) para compartirlos entre los demás grupos.

Para socializar los saberes particulares se podrán utilizar las herramientas virtuales que cada equipo domina y explicar la utilidad de cada uno, además de realizar ejercicios de evaluación.

3. ¿Quién va a enseñar a quién y qué le enseñará? Y ¿dónde lo harán?

La enseñanza será multidireccional, es decir, todos sabemos algo que queremos enseñar y todos ignoramos algo que queremos aprender. La palabra clave será “querer”, si todos queremos enseñar y aprender no habrá dificultad alguna para que la información circule y fluya en todas direcciones.

Se habló en el punto anterior que se formarán equipos de alumnos con conocimientos similares y específicos y cada uno de ellos socializará sus saberes entre los demás equipos.

Facilitador y alumnos formarán un solo todo en donde nadie será más importante que otro y el objetivo común será que al final de las actividades todos los integrantes del grupo cuenten con los mismos conocimientos sobre la utilidad de la Internet.

La producción de materiales para la socialización de conocimientos se hará:
- En forma virtual utilizando, en horarios definidos, los “Café Internet”.
- En el área de Internet de la escuela (sala de cómputo).
- En las aulas de la escuela que cuenten con servicio de Internet.